HELSINKI (AP) — El presidente de Finlandia y el primer ministro de Noruega hablaron por teléfono con el presidente ruso, Vladímir Putin, informaron funcionarios el martes.
La llamada, confirmada por las oficinas del primer ministro noruego Jonas Gahr Støre y del presidente finlandés, Alexander Stubb, se produjo después de una reunión el 20 de octubre en Oslo entre los dos líderes nórdicos, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy y el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff.
La llamada se realizó en consulta con Ucrania, según los comunicados oficiales de los dos países nórdicos. Stubb y Støre iniciaron la llamada para hablar sobre la guerra y las próximas conversaciones trilaterales en las que participarán Rusia, Ucrania y Estados Unidos, que se espera tengan lugar en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, en noviembre.
Los dos líderes europeos hablaron en nombre de sus propios países y no de toda Europa, señalaron los comunicados.
“La discusión fue franca y sustantiva”, dijo Stubb. “Somos países vecinos de Rusia. El resultado de esta guerra tendrá un impacto directo en nuestra seguridad y en la seguridad europea en general. Poner fin a la guerra requiere discusiones directas”.
“La guerra conlleva enormes costos humanos y materiales”, dijo Støre. “El sufrimiento y la destrucción afectarán a generaciones. En la llamada subrayamos la importancia de la desescalada”.
La conversación se produjo horas después de que entrase en vigor un alto el fuego local entre Ucrania y Rusia con vistas a una misión humanitaria gestionada por la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, al tiempo que Moscú reanudó sus ataques con misiles sobre otras ciudades en el ínterin.
La pausa en los combates comenzó a las 3 de la mañana para permitir que la misión de ayuda ingrese esta semana a Oleshky, una localidad ocupada por Rusia en el sur de Ucrania. La situación en Oleshky es desesperada, con suministros de alimentos y medicinas cada vez más escasos para las hasta 2.000 personas que aún están allí, mientras drones y minas terrestres restringen el movimiento.
La profunda desconfianza entre Rusia y Ucrania, mientras la invasión a gran escala de Moscú se acerca a la marca de cinco años en febrero, ha frustrado intentos anteriores de altos el fuego limitados, que se desmoronaron rápidamente o nunca llegaron a entrar en vigor.
La tregua humanitaria era una operación de alto riesgo tanto para Moscú como para Kiev, con ambas partes deseosas de ganarse el favor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Negociadores rusos y ucranianos, al igual que los ejércitos de ambos países, confirmaron en declaraciones por separado el inicio del alto el fuego.
Según su oficina, Melania Trump encabezó conversaciones con negociadores civiles rusos y ucranianos después de reunirse con funcionarios de Naciones Unidas, quienes le informaron sobre la situación en la localidad.
Unas 2.000 personas están atrapadas en Oleshky, donde los suministros de alimentos y medicinas son cada vez más escasos. No han podido salir debido a la presencia de minas explosivas y ataques con drones en la zona, según la ONU. La región ucraniana de Jersón, parcialmente ocupada, donde se encuentra Oleshky, es conocida por los peligros de los ataques con drones rusos contra soldados y civiles.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo el martes que “hasta ahora no ha habido informes de violaciones”.
El papa León XIV habló a principios de este mes con Zelenskyy y Putin, instándolos a permitir la entrada de ayuda humanitaria en Oleshky y la evacuación segura de civiles, informó el Vaticano.
Negociadores involucrados en la misión de ayuda a Oleshky señalaron que incluiría doctores, medicinas, suministros de agua y alimentos, antes de que se abran corredores para evacuar.
El Kremlin dijo en ese momento que Putin expresó su apoyo al llamado del Vaticano, y se alcanzó un acuerdo para coordinar esfuerzos en este sentido.
Moscú y Kiev se han culpado mutuamente por la crisis humanitaria.
De acuerdo al derecho internacional, es Rusia, como potencia ocupante, quien tiene el deber de garantizar que los civiles bajo su ocupación vivan de manera segura. Ucrania ha intentado repetidamente negociar con Moscú un corredor humanitario para evacuaciones y entrega de ayuda.
Se prevé que la tregua se extienda hasta el sábado, o tal vez más, en medio de una profunda desconfianza entre Rusia y Ucrania que ha frustrado intentos anteriores. Su alcance geográfico no estaba claro, aunque se centraba en Oleshky y otras partes cercanas de la región de Jersón.
Oleshky se encuentra en Jersón, una región parcialmente ocupada por los rusos que se encuentra a unos 550 kilómetros (340 millas) al sureste de Kiev, donde el río Dniéper separa a las fuerzas de ambas naciones. Oleshky se encuentra a un costado del río Dniéper en la margen opuesta a la ciudad de Jersón, la capital administrativa de la región del mismo nombre. Las fuerzas rusas se apoderaron de Jersón en los primeros días de la invasión de 2022, pero se retiraron hacia el otro lado del río varios meses después.
El lado de la región de Jersón controlado por Ucrania estaba tranquilo el martes. Sólo se veían drones de reconocimiento rusos en el cielo, dijeron las autoridades locales, aunque advirtieron que era demasiado pronto para sacar conclusiones y que no confiaban en Rusia.
“Es demasiado pronto para decirlo. Esperemos y veamos, porque no se puede confiar en el enemigo, especialmente en los rusos”, dijo a The Associated Press Yaroslav Shanko, jefe de la administración de la ciudad de Jersón.
“Ha habido altos el fuego anunciados anteriormente más de una vez, y no tuvieron ningún efecto en Jersón… y, digamos, una calma como ésta a veces incluso da miedo”.
Shanko reconoció que la situación era inusual. Por lo general viaja con un detector portátil de drones que capta constantemente drones sobrevolando, pero se había quedado en silencio, aunque dijo que seguía mirándolo de reojo, pero no mostraba nada.
La calma contrasta con la vida diaria en la ciudad, donde la gente resulta herida o muere casi todos los días, dijo.
Los servicios municipales planean aprovechar la pausa para realizar trabajos de servicios públicos que normalmente son demasiado peligrosos debido a la actividad constante de drones.
Minutos después de las 3 de la mañana, el impacto de varias explosiones de misiles balísticos sacudió Kiev mientras sonaban alertas antiaéreas en distintas partes del país.
El lunes por la noche la capital ucraniana también fue objeto de un ataque, cuando misiles balísticos rusos causaron daños en los terrenos de una universidad, donde dejaron un muerto y 10 heridos, informaron funcionarios municipales. En Járkiv, la segunda urbe más grande de Ucrania, las autoridades dijeron que ataques nocturnos el lunes provocaron la muerte de dos personas y que otras cuatro quedaran lesionadas.
“Es importante que el mundo vea que Rusia no muestra más que un deseo de matar y seguir librando la guerra”, escribió el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy en una publicación en línea poco después.
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Susie Blann y Derek Gatopoulos contribuyeron a este informe desde Kiev .
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.